jueves, noviembre 19, 2009
El tiempo en mis ciudades
Es extraño el tiempo en mis ciudades,
como el sudor pegado a las paredes del verano.
El tiempo es como el sol, como la arena.
Un vidrio viejo con manchas dactilares.
Mi reloj busca un lugar donde pasar la noche,
un refugio seguro contra el ruido.
Una mesa para que trepen las hormigas
impacientes, lentas, atropelladas, escuálidas.
A veces pienso en ello las cuarenta y ocho horas del día,
los veinticuatro minutos del cielo,
las treinta semanas en la sala de espera,
los trescientos sesenta y seis años que dura un beso.
A veces cambio de habitación de hotel
sin motivos y sin huellas en la alfombra.
Me traslado del segundo piso al undécimo,
visito los huesos desnudos de mis antepasados
y regreso a la incubadora sobre una grúa con cara de nada.
Esta casa caliente como un útero
como una madre
como un nicho
como un recuerdo
como esta habitación de hotel en la planta once,
donde dormiré esta noche larga de tigres dolientes.
Es extraño el tiempo en mis ciudades,
como un jueves sin ascensor en el pasillo,
como una vía de aceite en las arterias.
Esta zarza que no sabe consumirse a solas.
Esta sábana que sueña conmigo entre las dunas.
Este juego sucio de pistas falsas y final incierto.
Es extraño el tiempo en mis ciudades,
como el sudor pegado a las paredes del verano.
El tiempo es como el sol, como la arena.
Un vidrio viejo con manchas dactilares.
Mi reloj busca un lugar donde pasar la noche,
un refugio seguro contra el ruido.
Una mesa para que trepen las hormigas
impacientes, lentas, atropelladas, escuálidas.
A veces pienso en ello las cuarenta y ocho horas del día,
los veinticuatro minutos del cielo,
las treinta semanas en la sala de espera,
los trescientos sesenta y seis años que dura un beso.
A veces cambio de habitación de hotel
sin motivos y sin huellas en la alfombra.
Me traslado del segundo piso al undécimo,
visito los huesos desnudos de mis antepasados
y regreso a la incubadora sobre una grúa con cara de nada.
Esta casa caliente como un útero
como una madre
como un nicho
como un recuerdo
como esta habitación de hotel en la planta once,
donde dormiré esta noche larga de tigres dolientes.
Es extraño el tiempo en mis ciudades,
como un jueves sin ascensor en el pasillo,
como una vía de aceite en las arterias.
Esta zarza que no sabe consumirse a solas.
Esta sábana que sueña conmigo entre las dunas.
Este juego sucio de pistas falsas y final incierto.
viernes, noviembre 13, 2009
Lazos
Amo tu ombligo sobre todas las cosas.
Tu ombligo paciente.
Tu ombligo libre.
Tu ombligo menguado.
Tu ombligo en sangre.
Tu ombligo hondo.
Tu ombligo sonrisa.
Tu ombligo sostén.
Tu ombligo silencio.
Tu ombligo mañana.
Tu ombligo bésame.
Tu furioso ombligo.
Tu ombligo salado.
Tu ombligo agua.
Tu ombligo bastante.
Tu ombligo cicatriz.
Tu ombligo tímpano.
Amo el rostro de tu ombligo.
Amo el grito de tu ombligo.
Amo el sexo de tu ombligo.
Amo la guadaña de tu ombligo.
Tu ombligo.
Amo tu ombligo.
Tu eterno
prematuro
presente
numeroso
último
ombligo.
Amo tu ombligo sobre todas las cosas.
Tu ombligo paciente.
Tu ombligo libre.
Tu ombligo menguado.
Tu ombligo en sangre.
Tu ombligo hondo.
Tu ombligo sonrisa.
Tu ombligo sostén.
Tu ombligo silencio.
Tu ombligo mañana.
Tu ombligo bésame.
Tu furioso ombligo.
Tu ombligo salado.
Tu ombligo agua.
Tu ombligo bastante.
Tu ombligo cicatriz.
Tu ombligo tímpano.
Amo el rostro de tu ombligo.
Amo el grito de tu ombligo.
Amo el sexo de tu ombligo.
Amo la guadaña de tu ombligo.
Tu ombligo.
Amo tu ombligo.
Tu eterno
prematuro
presente
numeroso
último
ombligo.
Etiquetas: Poesía propia
miércoles, noviembre 11, 2009
Jump
Lanzó su cuerpo al vacío
alegremente.
Y olvidó de pronto,
tal vez para siempre,
la soga abrazando sus tobillos hermosos.
No Jump
Miedo a la muerte.
A una cuerda consciente y cansada.
Los ojos, sólo los ojos
asomados a un espejo de agua quieta.
Y aquí estoy.
Arriba.
Abajo.
Lanzó su cuerpo al vacío
alegremente.
Y olvidó de pronto,
tal vez para siempre,
la soga abrazando sus tobillos hermosos.
No Jump
Miedo a la muerte.
A una cuerda consciente y cansada.
Los ojos, sólo los ojos
asomados a un espejo de agua quieta.
Y aquí estoy.
Arriba.
Abajo.
Etiquetas: Poesía propia
Soluciones caseras
Pues quería deciros que Daiquiri blues, el último disco de Quique González, me parece fantástico; para mí, el mejor que ha hecho hasta ahora, aunque homeless no opina lo mismo. Y quería deciros que haré todo lo posible para ir a verlo el viernes 18 de diciembre al Razzmatazz. Y quería deciros también que este tío, aparte de que sus letras son fantásticas, me cae bien porque es futbolero y es del Madrid y nació el mismo día que Eva.
Y quería deciros que os repito todo esto porque he podido comprobar que el post anterior sobre Quique era el responsable de que se me bajaran los links y los archivos, pero no he conseguido averiguar por qué ni cómo arreglarlo. Así que me he cargado un post, y acabo de colgar este otro.
Es lo que tiene ser poeta, que ideas sobre tecnología punta, las justas...
Etiquetas: Paridas varias
lunes, noviembre 09, 2009
Dos preguntas relacionadas con los órganos genitales femeninos y las nuevas tecnologías informáticas
¿Alguien sabe por qué coño se me han bajado de página los links y los archivos del blog? ¿Alguien sabe cómo coño puedo volver a ponerlos en su sitio?
¿Alguien sabe por qué coño se me han bajado de página los links y los archivos del blog? ¿Alguien sabe cómo coño puedo volver a ponerlos en su sitio?
Etiquetas: Paridas varias
jueves, noviembre 05, 2009
martes, octubre 27, 2009
Eva
Nació el 17 de octubre a las 9,23 de la mañana. Y se ve que tenía ganas de nacer, porque lo hizo un mes y medio antes de lo que todos los listos -los adultos- suponíamos. Y como premio, unas semanitas de vacaciones en un hotel de cinco estrellas, rodeada de enfermeras que la cuidan y la miman.
Prometo colgar pronto alguna foto mejor y más actual. Y también contar las primeras impresiones de Mar, su hermana. Pero sospecho que todo eso será a partir del día en que Eva vuelva -llegue- a casa.
Etiquetas: Eva
martes, octubre 13, 2009

Cuarto recital poético conjunto de Rocío Calvo Fernández y Ernesto Frattarola. En este último, los dos poetas trazan caminos paralelos, cada uno con su propia luz. Una luz que, a medida que avanza el trayecto, se acaba confundiendo al mismo tiempo que se entrelazan los versos.
Etiquetas: Recitales